Jesús les dio a Sus discípulos un mandamiento nuevo: ¡Amarse unos a otros! Es algo muy importante para cada Cristiano.
¿Puedes imaginar cómo fue, ser uno de los discípulos que pasaron tiempo con Jesús?
¡Yo era un toro asesino muy grande y muy malo! No me agradaba la gente, en especial los que saltaban la cerca para meterse a mi casa.
Un día, Abraham llamó a su fiel siervo Eliezer. Necesitaba que hiciera un trabajo muy importante. Debía salir de la tierra de Canaán y encontrar una novia para su hijo Isaac.