Noten ahora que David estando ungido, aun con la unción que tenía, se salió de la voluntad del Señor con esa unción; y así todo el pueblo, por no tomar en cuenta la continuidad de la Escritura o la llave de esta revelación, todos ellos también ungidos, todos, unánimes, gritaron y alabaron a Dios por una cosa que parecía ser exactamente lo correcto: traer la Palabra de Dios de nuevo a la Casa de Dios. Pero David era rey, no profeta. ¿Ven? Él… Había un profeta en la tierra por medio del cual haberlo hecho, y Dios deshonró por completo todo ese movimiento porque ellos no usaron la llave correcta. La puerta no se abrió. Y ahora nosotros tenemos que recordar eso y mantenerlo en mente. Hay… Todo lo de Dios, de una cierta manera será hecho, y allí queda concluido.