Por eso, es la Palabra o nada. Correcto. Él, ¡la Palabra! ¿Cómo sabe Ud. que es correcto? Él, la Palabra, es vindicado. ¿Ven? Él, la Palabra, correctamente vindicada, es el Liderazgo, la Cabeza de la Iglesia. Él es la Palabra, el Liderazgo. Él es correctamente identifica-identificado, vindicado, por Su Propio Espíritu que está en la Iglesia misma, la persona. Mostrándose a Sí mismo, en vindicación, es la prueba directa a todo el Cuerpo. Uds. entonces no necesitan de credos. Las denominaciones ya han perecido. Pero la Cabeza Misma, reconocida en el Cuerpo por las identificaciones personales (¿ven?), identificándose a Sí mismo, le prueba el Liderazgo al Cuerpo. Entonces somos unidos bajo Un solo Liderazgo vindicado, ése es Cristo, la Palabra de Dios [Cinta en blanco.—Ed.] no bajo alguna iglesia.
Entonces, nuestra Cabeza es un Reino. “El Reino de Dios está entre vosotros”, dice la Biblia, Jesús. ¡El Reino! Nosotros no somos una denominación. Pertenecemos a un Reino, y el Reino es la Palabra de Dios hecha Espíritu y Vida en nuestra propia vida, trayendo a cumplimiento toda promesa en este día, como lo hizo en aquel día cuando la Palabra y Dios eran uno.