Josué

Josué fue hijo de un hombre llamado Nun.

Josué era de la tribu de Efraín y vivió hasta los 110 años.

Cuando Josué y los israelitas fueron a conquistar Jericó, el río Jordán se abrió y ellos lo cruzaron en tierra seca.

Josué fue uno de los enviados a espiar la tierra de Canaán.

La Biblia dice:

 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo:

Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

Josué 1:1-3

El Hermano Branham dijo:

 Josué, el gran guerrero, el siervo del Señor, el poderoso que sucedió a Moisés, el gran general, se paró en la orilla al otro lado. “¡Oh, cómo recuerdo cuando miraba el lugar siendo un niño, aquí en las colinas mientras mamá me mecía y señalaba con su hermosa mano”! Y nada más allá se paró Josué, y el Jordán retrocedió.

El ciego Bartimeo, 59-1127

Josué

En este video puedes ver cómo empezó el dibujo de Josué. Siempre que empezamos una escena nueva, ¡hacemos un bosquejo y de allí se va mejorando!

La historia de Josué

Después de la batalla de Jericó, los enemigos de Israel comenzaron a temerles a Josué y a su poderoso Dios.

Habían oído de las grandes victorias que Josué había logrado y eso los atemorizaba. Decidieron atacar de inmediato, antes de que Josué se volviera muy grande y poderoso.

Cinco reyes se aliaron contra Josué. Eran muy listos para atacarlo directamente, así que se pusieron de acuerdo en atacar por sorpresa a los amigos de Josué, los gabaonitas.

Los amigos de Josué pidieron ayuda y, en seguida, los israelitas entraron en acción. El Señor le dijo a Josué que peleara y ¡así lo harían!

La batalla comenzó y muy pronto todos se dieron cuenta de que no derrotarían a Josué. Los reyes y sus ejércitos retrocedieron rápidamente, pero era demasiado tarde; ¡habían escogido luchar contra Dios y Su poderoso general!

El Señor cumplió su promesa y peleó junto a Josué, arrojándole piedras enormes a su enemigo. Los reyes y sus ejércitos huyeron lo más rápido que pudieron. Josué y su ejército los persiguieron, pero el sol empezó a ocultarse. En poco tiempo oscurecería, así que Josué tendría que dejar huir al enemigo y ellos regresarían a pelear otro día. Pero de repente sucedió algo que nunca antes había ocurrido: ¡Josué le ordenó al sol que se detuviera!

“Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón”.

El sol se detuvo allí en Gabaón mientras Josué y sus guerreros vencieron a sus rivales. ¡Dios les proveyó a sus hijos un día más de luz! Imagínate el miedo que debieron sentir los amorreos cuando vieron el poder del Dios de los israelitas. ¡Él pudo ordenarle al sol que se detuviera y obedeció!

Hoy, ese mismo Dios que estuvo con Josué está con nosotros. Él todavía puede hacer cosas grandes y poderosas, pero tenemos que creerle. Siempre recuerda que Dios no obra como nosotros. A veces, Él hace cosas completamente inesperadas. Nuestro trabajo es confiar en Él y saber que siempre tiene el control.

    
es